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“ENTRADA TRIUNFAL DE JESUS”

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 TAGS:undefinedConocemos como el Domingo de Ramos, el inicio de la Semana Santa, recordando la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén montado sobre un asno parecía un gobernante que regresaba a su ciudad en tiempo de paz, muchos judíos de ese tiempo esperaban que fuera un rey terrenal. Cuando la multitud oyó que Jesús venía a Jerusalén, gritó: "¡Hosanna!", que significa "¡salva ahora!" Lo vieron como su nuevo rey que había venido a traer salvación de la opresión política y social, un día maravilloso para ellos… y lo fue, pero por razones distintas a las que ellos creían. TAGS:undefined Pensaban que el Mesías había venido a restablecer el poder de Israel en el mundo… pero no fue así. TAGS:undefinedPensemos en aquel tiempo cuando las circunstancias se veían de cierta manera, pero se convirtieron totalmente en otra cosa.  TAGS:undefinedMe llamaba Simón, más tarde me llamaron Pedro. Yo era un hombre casado, mi oficio el de pescador. En el mar encontraba mi sustento para vivir… y algo más: el mar siempre me recordó a Dios. Lo veía inmenso, misterioso… me atraía, le conocía, le quería y al mismo tiempo me daba miedo… era para mí un misterio.  TAGS:undefined¿Qué habrá debajo de las aguas? ¡Que profundas deben ser! De religión no sabía mucho. Conocía algo de la Ley de Moisés y era temeroso de Dios.
Un día conocí a Juan el Bautista, su predicación me impresiono, era un hombre sincero. Aquel mismo día me bautice y poco a poco me convertí en un seguidor suyo, juntamente con mi hermano Andrés y otros amigos. Yo esperaba que aquel hombre traería a mi país lo que más deseábamos todos: la liberación del poder de los romanos. Siempre que veía un soldado romano, me sentía humillado, Juan era mi esperanza y la de muchos más.
Pasado el tiempo la gente comenzó a hablar de otro Profeta joven que venía de Nazareth. Su nombre era JESUS. Algunos decían que era más importante que Juan. Esto no me gustaba, para mi Juan era lo más grande en la tierra. Un día el mismo Juan nos sorprendió al decirnos que él no era digno de desatarle la correa de las sandalias a Jesús.

 TAGS:undefinedPor fin entramos en Jerusalén. La entrada fue un triunfo, la gente le aclamaba como Rey. Yo pensé que por fin se iban a cumplir nuestros sueños y aquel Profeta llamado Jesús echaría a los romanos de nuestro país.
El maestro tomo mucho interés en preparar la Pascua con todo detalle.
El jueves por la tarde nos reunimos en un salón prestado. Comenzó lavándonos los pies a cada uno de nosotros. A mí esto me parecía indigno de Él y algo sin sentido, por eso cuando llego a mí me negué:
“¿Tu, Señor me vas a lavar a mí los pies?
“A mí nunca me lavaras los pies.”
Jesús me respondió muy duro:
“Si no te lavo no podrás compartir conmigo.”
Yo me adelante en seguida y le dije:
“Señor si es así, lávame no solamente los pies, sino también las manos y la cabeza.”
Como puedes ver yo no me dejaba guiar por El, era mi iniciativa la que quería seguir no la suya, por eso al principio no dejaba hacer lo que Él quería y después pedí que hiciera más de lo que Él había decidido. No, no me había desprendido de mi Yo, mis gustos, mis opiniones… todo eso no lo había dejado con las redes y la barca. TAGS:undefinedDespués de esto comenzó a hablarnos con una bondad como nunca lo había hecho. Nos hablaba del amor, de la unidad, del Espíritu y de otras muchas cosas… yo hubiera querido que aquella noche del jueves nunca se terminara. Pero al mismo tiempo había algo raro en el ambiente, todo tenía un tono de despedida. Yo pensaba ¿será ahora el momento de restablecer el Reino de Israel? Pero, no hablaba con un tono de triunfo, sino más bien triste. La verdad es que yo no comprendía lo que estaba pasando y creo que los demás tampoco.
Íbamos hacia el cerro de los Olivos y por el camino dijo algo que me molesto mucho:
“Todos ustedes se van a desilusionar de mi esta noche, pues dice la escritura: Herí al Pastor y se dispersaron las ovejas de su rebaño. Pero después de mi resurrección iré delante de ustedes a Galilea.”
Yo me indigne, ¿Cómo podía ser tan mal pensado? ¿Es que no le habíamos dado suficientes muestras de fidelidad? No me pude contener y con una voz un tanto enojada le conteste:
“Aunque todos dejen de creer en ti, yo nunca vacilare.”
Jesús se detuvo, me miro con tristeza y con voz muy suave me dijo:
“Yo te aseguro que esta misma noche, antes del canto de los gallos, me habrás negado tres veces.”
Yo me sentí insultado y le respondí con más fuerza que antes:
“Aunque tenga que morir, no renegare de ti.”
El me volvió a mirar y siguió caminando. Yo me sentía por una parte herido y por otra completamente seguro de mí.
Al llegar al huerto de Getsemaní… nos dijo con tono de debilidad:
“Siento una tristeza de muerte, quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos.”
En su voz además de tristeza, había un deje de plegaria… Yo no comprendía nada, me sentía por una parte molesto, cansado… Él se puso a orar, inclinado hacia el suelo hasta tocar la cara con la tierra, decía así:
“Padre, si es posible, aleja de mi esta copa. Sin embargo que se cumpla no lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.” TAGS:undefined
Desafortunadamente, la alabanza que el pueblo derramó sobre Jesús no fue porque le reconocieron como el Salvador de su pecado. Ellos le dieron la bienvenida como el resultado de su deseo de tener un libertador mesiánico, alguien que los llevaría a una rebelión en contra de Roma. Hubo muchos que a pesar de no creer en Cristo como el Salvador, no obstante, pensaron que quizás Jesús podría ser un gran libertador temporal para ellos. Estos son los que lo aplaudieron como rey con sus muchas hosannas…
Pero cuando Jesús no cumplió sus expectativas, cuando Él se negó liderarlos en una rebelión masiva contra los ocupantes romanos, la muchedumbre rápidamente se puso en contra de Él. En solo pocos días, sus hosannas cambiarían a gritos de "¡Crucifícalo!”. Quienes lo aplaudieron como héroe, pronto lo rechazarían y abandonarían.

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 A lo largo de los siglos muchos hombres y mujeres han intentado poner en práctica este proyecto del joven galileo y han dejado la historia llena de heroísmo, amor y esperanza. Pensemos en S. Francisco de Asís, S. Teresa, S. Martin de Porres, S. Rosa de Lima, etc. Si son muchos los que intentaron e intentan realizar el proyecto de Jesús. Este proyecto ayer le costó la vida a Él, y más tarde a lo largo de los siglos a muchos de sus seguidores. Pero a otros Jesús les defraudo o simplemente se sintieron amenazados por sus desafíos y no lo siguieron.

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Comentarios “ENTRADA TRIUNFAL DE JESUS”

Que buena amigo Jorge Nadal
Yony Yony 14/04/2019 a las 19:20

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